Voy a trabajar. Trabajando duro. Obteniendo resultados. Eso se acabó. La promesa que un trabajo de 9 a 5 te recompensa ya no cumple. - La inflación de activos recompensaba la propiedad, no el trabajo. - La lealtad profesional dejó de dar frutos. - La vivienda y la deuda superaron los salarios. El problema no es que el camino sea más difícil. Es que la gente ya no cree que exista.