Nueva investigación revela que quejarse constantemente hace más que molestar a quienes te rodean; en realidad, puede debilitar tu cerebro. Cada vez que te concentras en lo que está mal, tu cuerpo libera hormonas del estrés como el cortisol, que interfieren con la función neural y reducen la capacidad del cerebro para adaptarse y aprender. El impacto no es solo mental. Los niveles elevados de cortisol pueden afectar la memoria, la toma de decisiones y las habilidades para resolver problemas. Con el tiempo, un hábito de negatividad puede hacer que tu cerebro sea menos resiliente, afectando la regulación emocional y el rendimiento cognitivo en general. Esencialmente, cuanto más te quejas, más difícil se vuelve para tu cerebro manejar los desafíos de manera efectiva. Desplazar tu enfoque de los problemas a las soluciones no es solo un buen consejo; está respaldado por la ciencia. Practicar la gratitud, el pensamiento positivo y la resolución constructiva de problemas puede reducir las hormonas del estrés, fortalecer las vías neuronales y ayudar a que tu cerebro se mantenga ágil y adaptable a lo largo de la vida. #TheSciencePulse #BrainHealth #PositiveMindset