Algunos juegos envejecen como el vino fino, otros como un plátano en la encimera de la cocina. Lemmings cumple 35 años este año y no ha perdido nada de su encanto ni brillantez. Fue uno de los juegos más innovadores y únicos que he visto nunca. Es raro que un juego se sienta realmente "nuevo", introduciendo un concepto nunca antes hecho. La mayoría de los juegos simplemente mejoran a sus predecesores. Lemmings apareció de la nada y fue un éxito instantáneo, merecido. Sigue siendo nuestra opción habitual cuando mis viejos amigos del instituto y yo nos reunimos (es raro hoy en día, pero pasa). Este juego seguirá siendo genial dentro de otros 35 años.