Los sindicatos de profesores vuelven a usar a los niños como peones para llevar a cabo su agenda política radical. Sus acciones podrían tener consecuencias duraderas para el expediente educativo de un estudiante, pero están dispuestos a anteponer la política a lo que es mejor para los estudiantes. He estado en contacto con superintendentes de todo el estado que han confirmado que la sanción está por venir para decenas de estudiantes. Es desconcertante cómo una organización tan nefasta, que comete fraudes, presenta demandas frívolas y fomenta el caos en las escuelas, siga existiendo.