El uso en el mundo real proviene de dos fuentes: 1. Participantes minoristas, como durante el Verano DeFi. 2. Instituciones, donde la infraestructura global será reconfigurada para externalizar la seguridad a Ethereum y la ejecución a L2. Históricamente, el uso nativo de criptomonedas impulsado por el comercio minorista ha tenido altibajos según las condiciones macroeconómicas. Sin embargo, la adopción institucional aún es temprana. Las empresas apenas están empezando a reconocer los beneficios de desplegar en Ethereum L2. Con el tiempo, ignorar esta opción se vuelve poco práctico, ya que los competidores que adoptan L2 reducen los costes de seguridad y ejecución y reinvierten esos ahorros en crecimiento. La bola de nieve acaba de empezar a rodar. El mundo está entrando en cadena y los L2 especializados como Boba están listos para atender esa transición.