Hay casi un toque de condescendencia en el acto de contratar amigos que secretamente les afecta. La herida saldrá poco a poco: un poco más de honestidad, destellos de resentimiento y envidia aquí y allá, y antes de que te des cuenta vuestra amistad se desvanece. Cuantos más favores y regalos ofrezcas para revivir la amistad, menos gratitud recibirás.