En menos de 48 horas tras la muerte de Epstein, las autoridades estaban corrigiendo los plazos, certificando su estado mental a posteriori y congelando los registros, todo antes de que el público viera nada. La incómoda pero la verdadera conclusión Algo catastrófico ocurrió bajo su vigilancia. Antes de que el público supiera qué preguntas hacer, las respuestas ya estaban siendo formuladas. No para explicar a Epstein. Sino proteger el sistema que le rodeaba. Por eso esto importa. Por eso importan los supervivientes. Y por eso estas capturas de pantalla impactan tanto.