La Ley SAVE no ayudará a las elecciones de Estados Unidos. Todo lo contrario. Los hechos: más de 20 millones de estadounidenses no tienen acceso a esos documentos y casi el 50% de los estadounidenses no tiene pasaporte. Si los republicanos logran que esto se apruebe, les espera un duro despertar cuando las mujeres que han cambiado de nombre, los jóvenes y las personas sin pasaporte tengan dificultades para votar.