El plan del presidente Trump de instalar una estatua de Cristóbal Colón en la Casa Blanca muestra por qué el gobierno no debería involucrarse en el negocio de los monumentos. Como señala el @jeffreyamiron de Cato, "Esta acción no aborda ningún fallo de mercado mientras se utilizan fondos públicos para tomar posición sobre una figura histórica controvertida."