Así es como se ve una campaña de presión: cambiar cifras (200 millones → 1.000 millones de dólares) y aprovechar la presidencia para presentar una disputa como "criminal". Como ha dicho FIRE desde hace un año, los ataques de la Administración Trump contra Harvard y otras instituciones de educación superior ignoran la ley y la Primera Enmienda. Utilizando el poder del púlpito supremo, el presidente Trump está ahora escalando el conflicto al alegar sin pruebas que Harvard ha incurrido en actividades delictivas. Basta.