Las autoridades iraníes han desatado una represión mortal sin precedentes para aplastar protestas mayormente pacíficas que exigen la caída del sistema de la República Islámica. Las fuerzas de seguridad han utilizado fuerza letal ilegal, lo que ha provocado matanzas masivas y heridas horribles. Desde el 8 de enero, las autoridades han cortado todo acceso a internet para ocultar sus crímenes.