Un asombroso 7% de los hombres está convencido de que podría derrotar a un oso grizzly en una pelea a mano desnuda, lo que revela una brecha notable entre la seguridad humana y los brutales hechos de la naturaleza. Según una encuesta de YouGov, el 7% de los hombres encuestados cree que saldría victorioso en un enfrentamiento físico con un oso grizzly. Aunque el porcentaje pueda parecer modesto, se traduce en millones de personas cuya confianza parece ignorar por completo la biología y la física básicas. Esta creencia en la superioridad humana contrasta fuertemente con el poder abrumador de uno de los depredadores ápice más formidables de Norteamérica. En realidad, tal encuentro sería desesperadamente desequilibrado. Un oso pardo adulto puede pesar más de 600 kg (1.300+ libras), correr más rápido que muchos caballos en distancias cortas y aplicar una fuerza devastadora con garras y una mordida capaz de romper huesos con facilidad. Estos animales están dotados de fuerza, velocidad e instintos depredadores afinados por millones de años de evolución. El resultado de la encuesta apunta a un sesgo cognitivo generalizado: los humanos modernos—moldeados por la vida urbana y las narrativas de películas de acción—subestiman frecuentemente el poder bruto y letal de los animales salvajes, tratando las historias de supervivencia ficticias como si reflejaran posibilidades del mundo real.