"El sistema internacional basado en reglas establecido tras la Segunda Guerra Mundial está definitivamente en una línea de salvación, pero a los estadounidenses les irá mejor intentando reconstruir un nuevo orden basado en parte en principios e instituciones viejos pero reformados, en lugar de abandonar por completo —o peor aún, volar lo que queda del viejo orden y esperar que lo que venga después sea mejor que el statu quo. La esperanza no es una estrategia."