Mark Hehir era un conductor de autobús en Londres que persiguió a un hombre que robó el collar de un pasajero.     Es un héroe. ¿Pero adivina qué? La compañía de autobuses @metroline le despidió. Dijeron que el ladrón era un "cliente". Inexplicablemente, un tribunal confirmó su decisión. No es de extrañar que vivamos en un país que cada vez se siente más sin ley. Uno en el que la gente decente sienta que el sistema está en su contra. Metroline debería reincorporar a Mark y disculparse por su conducta vergonzosa.