Mi padre (Richard Feynman) tenía un trabajo extra haciendo consultoría industrial. Pasaría unas horas visitando una empresa, hablando con los ingenieros, revisando cosas y luego quizá tendría una buena sugerencia. A veces traía a su hijo consigo. Solo recuerdo una de sus sugerencias, pero eso hizo que la empresa para la que asesoraba estuviera mucho mejor, así que supongo que sus exorbitantes honorarios de consultoría merecieron la pena. Podríamos haber sido más ricos si lo hubiera hecho de forma sistemática, pero no quería ser organizado a la hora de buscar trabajo, así que simplemente ocurría cuando alguien lo preguntaba.