Escucha a los revolucionarios. Escucha a los antisemitas. Escucha a los fascistas. Escucha a los comunistas. Escucha a los militantes islámicos. Escucha a los racistas. Etcetera. Solo no te dejes seducir por ellos cuando descubras que no **TODO** lo que dicen está mal, como te hicieron creer.