En los sistemas tradicionales, la política monetaria es discrecional. Se reúnen los comités. Las suposiciones cambian. Los incentivos cambian. Las decisiones de suministro las toman personas bajo presión, con información incompleta y limitaciones políticas. Incluso cuando es bien intencionado, la discreción es el punto de la fragilidad. Ampleforth elimina por completo la discreción. $AMPL no depende de gobernadores, votantes ni de intervenciones de emergencia. Su oferta responde automáticamente a la demanda, según reglas transparentes y predefinidas. No hay reuniones. Sin excepciones. No hay anulación humana. La propia oferta es la política. Las redes descentralizadas codifican directamente en el software las decisiones sobre poder, autoridad y control. AMPL hace explícita una de esas decisiones: la política monetaria debe ser mecánica, no de gestión. Al fijar un objetivo en lugar de una oferta, AMPL trata la volatilidad como una señal para redistribuir en lugar de una crisis que debe gestionarse. El resultado no es la ausencia de política, sino una política sin discreción. Al final, AMPL plantea una pregunta sencilla: ¿y si las reglas fueran la institución?