Justo ahora, leyendo el libro revelador de Ari Ben-Menashe sobre su etapa como espía israelí y no sabía que había reclamado el ataque al crucero y el brutal asesinato de Leon Klinghoffer, era una operación encubierta israelí destinada a hacer que los palestinos parecieran bárbaros. Ben-Menashe sigue trabajando como destacado cabildero para gobiernos y empresas extranjeras