🚨 Jimmy Kimmel de repente empieza a LLORAR justo cuando se espera por el caos de Minneapolis. Ahora le importa la violencia. Ahora está emocional. Ahórranos. Las mismas personas que justifican los disturbios, difaman a las fuerzas del orden y minimizan las amenazas armadas buscan simpatía cuando la narrativa se derrumba. ¿Y añadir "queremos los archivos Epstein" al final? Desviación barata. Poco sincero. Performativo. Transparente. Los estadounidenses ya no se creen la ley.