No aceptes los roles que la sociedad te impone. Recréate forjando una nueva identidad, una que capte la atención y nunca aburra al público. Sé el dueño de tu propia imagen en lugar de dejar que otros la definan por ti. Incorpora recursos dramáticos en tus gestos y acciones públicas: tu poder se verá aumentado y tu carácter parecerá más grande que la vida.