Descubrimos durante una ecografía tardía que nuestro hijo iba a nacer sin ojos. Lo que no esperaba era que el médico preguntara si queríamos abortarle. Acabábamos de verlo en una ecografía 3D moviéndose y sano. Conteniendo las lágrimas, ambos le dijimos que no, que nos quedamos con él. Se merecía vivir aunque viva la vida de forma diferente. Aquí está él de bebé y ahora con 11 años.