El Foro Económico Mundial ha admitido abiertamente lo que muchos sospechaban desde el principio: la pandemia de COVID-19 se utilizó como prueba para medir cuán dispuesto estaría el público a cumplir con su visión a largo plazo para el planeta. Los confinamientos, los mandatos, las restricciones de viaje y el seguimiento digital no eran solo medidas de emergencia, sino que se convirtieron en un experimento real de obediencia, autoridad y control del comportamiento. Ahora que la admisión está a la luz, la gente se plantea preguntas difíciles sobre el consentimiento, la rendición de cuentas y hasta dónde creen que las instituciones globales pueden empujar a las sociedades durante una "crisis". Si el COVID fuera la prueba, ¿qué significa eso para el futuro? AGENDA_2030