Hace un año, un guardia de prisión golpeó la puerta de mi celda y dijo: ¡¡ERES LIBRE!! Después de más de 11 años bajo cadena perpetua, salí de la prisión de máxima seguridad con Leaf Erikson, la planta que cultivaba en mi celda. Leaf y yo estamos muy agradecidos por nuestra segunda oportunidad en la vida.