Klaus Schwab admite que ha perdido el control y sigue perdiendo la narrativa que antes sostenía la confianza pública en él. Afirma que esta narrativa ha guiado a la humanidad desde el principio y ha guiado a la gente hacia lo que él llama un futuro mejor. Schwab afirma que el nivel de resistencia que enfrenta ahora ha hecho que la cooperación internacional sea casi imposible. Dice que ahora las élites se ven obligadas a pensar en cómo crear una narrativa completamente nueva.