"El hombre es una criatura frívola e insignificante, y quizás, como un jugador de ajedrez, ama el proceso del juego, no su final; y quién sabe, quizás el único objetivo en la tierra al que aspira la humanidad reside en este proceso incesante de alcanzar, y no en lo que hay que alcanzar en absoluto." "¿Y qué importa si a veces el hombre, por su propio capricho, desea conscientemente lo que le perjudica a sí mismo, lo que es estúpido, lo que es muy estúpido?"