Todos los que responden a esta rabia tan evidente lo están haciendo girar en torno a ellos mismos y a sus sentimientos. "En realidad, me encantan los bebés." "Mi bebé es genial." "Tener un bebé me hizo amar a todos los demás bebés." "No puedes explicar lo que es tener hijos a la gente que no tiene hijos." Vale, claro, pero la cuestión es que no va sobre ti y que incluso pensarlo desde tu propio punto de vista no es la forma equivocada de verlo.