La creencia de los conservadores de que los radicales de izquierdas y Antifa están siendo "pagados para protestar" debe cesar. Hay que aceptar, debe hacerlo, que estas personas están tan comprometidas con sus creencias que harán cualquier cosa, incluidos actos criminales, violencia, mutilaciones e incluso asesinatos por sus creencias. Es una diferencia significativa respecto al activismo callejero conservador, que es menos comprometido, mucho más pequeño y no cuenta con el apoyo de redes de grupos. Sin embargo, donde el aspecto económico sí entra es a través de las redes de izquierdas de organizaciones sin ánimo de lucro o grupos de "ayuda mutua" que ofrecen asistencia legal gratuita, fianzas, suministros antidisturbios, mensajería, influencers y, a veces, transporte. Si lees mi libro sobre Antifa, aprenderás más sobre esto.