La base moral, el marco legal y las tradiciones cívicas de ESTE país están arraigados en la Biblia y la Constitución que ayudó a moldear. Cuando prestas un juramento de cargo, no estás haciendo una declaración espiritual personal. Estás jurando AL PUEBLO AMERICANO que honrarás, defenderás y defenderás NUESTRAS leyes y NUESTRO sistema de gobierno. Un juramento que rechaza esa base no es simbólico: carece de sentido. Si el juramento no afirma claramente la lealtad a la Constitución y a la nación que gobierna, entonces es inválido en espíritu y debería ser nulo en ley. El cargo público es un fideicomiso, no un escenario para la rebeldía ideológica. Socava el juramento, y socava la propia República. Si esto se acepta, no se detendrá aquí. Esto solo irá a peor.