Mark Zuckerberg ha contado muchas historias sobre cómo construir Facebook. Pero una de las más memorables fue cuando admitió que sus padres estaban más orgullosos de su aceptación en Harvard que de cualquier cosa que haya hecho desde entonces. En un discurso de graduación, Zuckerberg bromeó diciendo que entrar en Harvard seguía siendo el momento del que más hablaban sus padres. Dijo que su padre incluso le grabó abriendo el correo porque podría haber ido en cualquier dirección. Se rió pensando que el vídeo habría sido bastante incómodo si le hubieran rechazado. Zuckerberg también compartió un pequeño pero humano momento de su primera clase. Salió corriendo por la puerta, se puso una camiseta y se sentó sin darse cuenta de que la llevaba puesta al revés y al revés. Nadie le habló. Dijo que no pudo averiguar por qué hasta más tarde. Por fin se le acercó un alumno. Se llamaba Kang-Xing Jin. Colaboraron en problemas y finalmente trabajaron juntos en Facebook. Se convirtió en una de esas amistades que cambian el rumbo de una vida. La historia pone de relieve algo sencillo detrás de la enorme empresa. Zuckerberg construyó Facebook desde una habitación de la residencia, pero las lecciones que más recuerda son sobre la amabilidad, la humildad y no tomarse demasiado en serio el éxito.