Capablanca creía que la teoría y el desarrollo del ajedrez dependían demasiado de la memorización mecánica y que se detendrían en seco en pocas décadas, haciendo que las partidas de ajedrez de alto nivel se convirtieran en simples empates constantes. Los cambios incluyeron ampliar el típico tablero de ajedrez 8x8 a 10x8, modificar los movimientos de piezas existentes y añadir 2 nuevas piezas, el Canciller y el Arzobispo, con sus propios conjuntos de movimientos y mecánicas únicas.