El crudo venezolano tiene 20 veces más azufre que la luz del oeste de Texas. En los años 90 y 2000, las refinerías de la Costa del Golfo gastaban entre 1.000 y 2.000 millones de dólares por unidad de coque para procesar lodos. Entonces llegó el esquisto. Lo raro: el crudo ligero en realidad les resulta menos rentable ahora.