Hay un argumento común en las criptomonedas: "Si construimos sistemas de privacidad, los reguladores nos cerrarán." Y una respuesta común: "La privacidad es un derecho humano. No negociamos con regulaciones." Ambas partes asumen que la privacidad y el cumplimiento son incompatibles. La arquitectura de INTMAX desafía completamente esta suposición. Mediante la secuenciación descentralizada, ninguna entidad puede censurar las transacciones. A través de mecanismos de prueba de inocencia, los usuarios pueden verificar que los fondos no provienen de fuentes autorizadas, sin exponer el historial de transacciones. Mantienes la privacidad financiera y actúas dentro de marcos legales.