Es curioso, nunca se habla de hormonas y, en particular, del uso generalizado de anticonceptivos hormonales cuando los analistas intentan explicar la radicalización cada vez más profunda de las mujeres. Un estudio reciente mostró que la anticoncepción hormonal reduce la corteza prefrontal ventromedial, una región clave del cerebro implicada en el procesamiento del miedo y el control emocional. Decenas de millones de mujeres recurren a anticonceptivos hormonales, a menudo comenzando en la adolescencia temprana. Probablemente sea el mayor experimento hormonal que se ha hecho jamás.