Seamos contrarios. La imprenta centralizó la sociedad. Era un requisito previo para el auge del Estado-nación.
Ahora entremos en terreno casi herético: Internet centralizará radicalmente la sociedad porque ha hecho que nuestras vidas sociales y financieras sean mucho más legibles para empresas y gobiernos.
Lo que es legible acaba regulado. La vigilancia masiva económica ha hecho por primera vez que nuestros hábitos informativos sean plenamente visibles para la autoridad central.
Internet no ha hecho que la autoridad central sea más visible para el individuo. Harían falta decenas de organizaciones similares a WikiLeaks para siquiera hacer una mella.
Quizá podamos aprender una lección más general: La tecnología que reduce la carga de comunicación o el tiempo de viaje siempre se centra en la red.
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