Tu enemigo piensa en ti más que tu madre. Él permanece despierto planeando tu destrucción y, al hacerlo, te construye en su mente una y otra vez, y ese edificio es una especie de oración, Dios lo escucha y Dios lo usa, y tú creces más fuerte por el odio de un hombre que quería verte muerto. Tus amigos te desean lo mejor en la cena y se olvidan de ti por la mañana. Tu enemigo te lleva consigo a sus sueños