A estas alturas, simplemente creo que es correcto que tanto la privacidad como el KYC funcionen juntos, ya que ambos tienen sus pros y sus contras. El KYC tiene beneficios claros. Reduce la fricción para las instituciones, hace que los reguladores se sientan más cómodos y ayuda a las plataformas a operar a gran escala sin enfrentarse constantemente al riesgo de cierre. Para ciertos casos de uso, como rampas de acceso, servicios de custodia, financiación empresarial, es casi inevitable. Pero conlleva compensaciones reales: ➢ Enormes riesgos de datos, ➢ Bloqueando a usuarios en todo el mundo, ➢ Se aleja lentamente de los valores de descentralización sobre los que se construyó el espacio Ahí es donde los sistemas sin KYC brillan. Ahora hablando de privacidad. No se trata de ocultar irregularidades, sino de proteger a los usuarios de la vigilancia, filtraciones de datos, congelamientos arbitrarios y de ser excluidos de los sistemas financieros En gran parte del mundo, la privacidad no es un lujo, es un requisito previo para el acceso. Los protocolos sin KYC dan a los usuarios más control, llegan a más personas a nivel global y son más resilientes que los sistemas estrictos y con alta normativa. Probablemente el futuro no sea hacer una y dejar la otra. La verdadera libertad es mezclar ambos mundos: privacidad por defecto, cumplimiento solo cuando sea necesario y control del usuario nunca comprometido. Herramientas como la transparencia selectiva, las pruebas ZK y la identidad modular muestran un futuro en el que la privacidad y el cumplimiento pueden trabajar juntos, no en contra.