Imagina que eres rico como un demonio. Casa enorme. Coche enfermo. Asquerosamente líquido. Llegas a la cita. Estás guapo. La fecha ya está ahí. Siéntate. Sonríe. Sonríes. ¿Adivina qué? No tiene ni puta idea de lo que posees ni de cuánto vales, y le importa un bledo Cuanto antes te des cuenta, antes dejarás de vivir de forma indirecta o tangencial Tú eres el producto