Llevo suficiente tiempo en el mundo cripto como para ver cómo se repiten los mismos colapsos emocionales y ahora mismo la gente dice 'ya no queda nada de positivo en las criptomonedas'. En los primeros años, todo parecía fácil. Comprabas casi cualquier cosa, esperabas y el precio al final te sacaba. El tiempo importaba más que la habilidad, la convicción importaba más que la ejecución. Ese entorno entrenaba a la gente para creer que era bueno, cuando en realidad el mercado era generoso porque llegabas pronto a una nueva clase de activos. Entonces las cosas cambiaron. La liquidez dejó de levantar todo. Las correlaciones se rompieron, la atención se fragmentó y, de repente, las mismas estrategias que antes funcionaban empezaron a fallar silenciosamente. Las bolsas no llevaban a ninguna parte, las narrativas rotaban más rápido y, en vez de adaptarse, la gente empezó a decir que el mercado estaba muerto. Esa no es una visión precisa del mercado en absoluto... Lo que realmente pasó es que las criptomonedas crecieron. Al igual que con las acciones, la mayoría de los nombres dejaron de importar. Al igual que las materias primas, solo los mejores recursos atraían capital. El resto se convirtió en instrumentos de trading, no en oportunidades de mantenimiento a largo plazo. El lado positivo no desapareció: simplemente migró a lugares que requieren esfuerzo, rapidez, descubrimiento y incomodidad. El juego pasó de mantener la posición a rotar, de creer a ejecución, de esperar a actuar, de detectar jugadas fáciles a usar realmente habilidades para pensar en oportunidades de ganar dinero de nuevas maneras. Siempre habrá oportunidad para quienes estén dispuestos a negociar con todo el tablero: en cadena, a través de narrativas, a través de plazos, entre temas de tendencia y atención. Los mercados no se quedan sin potencial, no se quedan sin liquidez... evolucionan hacia algo nuevo. Tu ventaja futura es llegar pronto a esas nuevas oportunidades, no caer en estrategias antiguas que ya no funcionan.