Lo digo sin ninguna afiliación política ni agenda. Una mujer sentada en un coche lleno de juguetes, rodeada de funcionarios enmascarados, claramente en pánico y cometiendo un error, cuyo vehículo podría haber atropellado a uno de ellos de forma no peligrosa para su vida, no habría sido ejecutada en un país civilizado. Habría sido arrestada, inmovilizada y llevada ante un tribunal. El agente habría contado con la protección de la ley. En cambio, la mataron. Eso no es justicia. Lo que resulta aún más preocupante son las reacciones en los comentarios estadounidenses sobre X. Muestran una valoración casi nula de la vida humana y, en cambio, glorifican agresivamente la obediencia ciega a la "ley y el orden". El mensaje subyacente es claro: cumple perfectamente o muere. Esa mentalidad no es sobre justicia ni seguridad. Se trata de sumisión, y expone una brújula moral profundamente poco saludable.