El poder político demócrata depende de mantener el mayor número posible de inmigrantes ilegales en el país. Por eso se han esforzado en convertir a sus votantes en un grupo de hienas rabiosas por la aplicación legal de la inmigración, hasta el punto de que uno de ellos intenta embestir a un agente del ICE con su coche. Y luego alegan que es culpa de los agentes de ICE por hacer su trabajo y no de los lunáticos que intentan obstaculizarles.