Los campos electromagnéticos de baja frecuencia pueden degradar el colágeno, debilitar tendones y causar daño en los tejidos blandos en niveles que los reguladores consideran "seguros". Tenemos un caso práctico real que lo demuestra: Un equipo de la NFL cuya instalación de entrenamiento está junto a una enorme subestación eléctrica. HILO 🧵