Bajo el liderazgo del presidente Trump, el sentido común, la integridad científica y la rendición de cuentas se han restaurado en la política federal de alimentación y salud. Durante décadas, las Directrices Dietéticas favorecieron los intereses corporativos por encima de consejos de sentido común y basados en la ciencia para mejorar la salud de los estadounidenses. Eso termina hoy. Las nuevas Directrices Dietéticas piden priorizar proteínas de alta calidad, grasas saludables, frutas, verduras y cereales integrales, y evitar alimentos altamente procesados y carbohidratos refinados.