El Departamento de Servicios Humanos de Walz ignoró a los denunciantes y no protegió los fondos federales de los contribuyentes. Ahora se están realizando arrestos. Ahora los estafadores somalíes se declaran culpables. Ahora es el momento de que Walz testifique ante el Congreso. El pueblo estadounidense merece respuestas y rendición de cuentas.