Cinco años después, el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021 sigue siendo una mancha en la historia de nuestra nación. Fue un ataque a los mismos cimientos de nuestra democracia: el derecho de los estadounidenses a elegir a sus líderes. Debería ser un recordatorio duradero de que no podemos dar por sentado a Estados Unidos. Ahora más que nunca, es importante que todos los estadounidenses se unan para proteger y fortalecer nuestra democracia.