Esposas, imaginad que cada vez que le pidierais a vuestro marido que os ayudara con algo, o que hacéis algo que queréis, su criterio para decidir si hacerlo era si le apetecía. No te preocupas por tus necesidades en absoluto. ¿Suena egoísta? Este es el mismo estándar que muchas mujeres aplican al sexo.