Cada recesión o crisis financiera cambia la economía. El cambio no es peor, es diferente. Cambió de nuevo tras el COVID (azul) y la inflación ha promediado un 4,2%. El 2,7% sigue siendo más alto que en la mayoría de los periodos de la recuperación anterior (rojo) y por encima de la tasa de inflación media durante la recuperación posterior al 11-S (verde).