El B-2 Spirit no es solo un bombardero—es una declaración de poder aéreo estadounidense valorada en 2.100 millones de dólares. Cada uno de los 21 construidos cuesta más que una flota de jets privados y consume 130.000 dólares por hora en vuelo. Repleto de tecnología sigilosa y almacenado en hangares climatizados, puede atacar cualquier objetivo en el mundo mientras permanece prácticamente invisible.