Está surgiendo una tendencia preocupante en Francia. Según se informa, los migrantes están atacando a ciudadanos franceses ancianos, acercándolos a vehículos, y entonces se desata el horror. Las víctimas son sujetadas mientras el coche acelera, moviéndose cada vez más rápido, de forma más temeraria con cada momento que pasa. Inevitablemente, sus piernas fallan y se desploman sobre el asfalto. ¿Es puro desprecio o mero aburrimiento? Un patrón igualmente alarmante está apareciendo en Alemania. Según los informes, los migrantes están ofreciendo en secreto alcohol envenenado a personas sin hogar y intoxicadas, un ataque silencioso y cruel dirigido a los más vulnerables de la sociedad.