Como médico que ha tratado pacientes durante décadas, mi máxima prioridad es proteger a los niños y a las familias. Varios niños han muerto o han sido hospitalizados por sarampión, y Carolina del Sur sigue enfrentándose a un brote en crecimiento. En mi estado han muerto dos niños por tos ferina. Todo esto se podía prevenir con vacunas seguras y eficaces. El calendario de vacunación NO ES OBLIGATORIO. Es una recomendación que da poder a los padres. Cambiar el calendario de vacunación pediátrica basándose en la ausencia de aportaciones científicas sobre los riesgos de seguridad y con poca transparencia generará un miedo innecesario a pacientes y médicos, y hará que Estados Unidos sea más enfermo.