Volviendo al jueves, cuando tuve la oportunidad de ver al GOAT en su elemento. La forma en que este hombre domina toda una sala debe rivalizar con la de algunos de los más grandes generales de la historia. Su aura era inigualable. Su estilo es increíblemente guay. Todo el club cantaba su nombre como un gladiador venerado y las chicas trepaban unas sobre otras para verle. ¿Lo mejor de todo esto? No se daba cuenta de ellos. Simplemente en su propio mundo celebrando con los colegas. Les volvió aún más locos jajaja.